IMPACTO DEL ENTORNO EN ALTO RENDIMIENTO DE JÓVENES DEPORTISTAS

jóvenes deportistas y alto rendimiento

Claves para prevenir el fracaso en Jóvenes deportistas

INTRODUCCIÓN. ALTO RENDIMIENTO Y EL ENTORNO DE LOS JÓVENENES DEPORTISTAS

El ser humano se desarrolla en base a su interacción con otros y con el entorno.

Esto condiciona tanto los conocimientos y habilidades que adquiere, como la construcción de la realidad que va a generar como adulto.

Llevado al contexto de jóvenes deportistas que están inmersos en un ambiente de alto rendimiento, debemos ver que este contexto les somete a una serie de exigencias psicológicas:

  • Por una parte, los contextos de alto rendimiento ofrecen oportunidades únicas, tanto para lograr el éxito como para exponerse al fracaso
  • Por otra, eso conlleva, de forma implícita, que siempre va a existir una expectativa de rendimiento (o como nos gusta llamarlo de resultado).

Dicho de otro modo, nadie se pone a competir a estos niveles (con la inversión de tiempo y esfuerzo que suele conllevar) simplemente para “ver qué tal va”… más bien lo contrario, se compite con la expectativa de conseguir un resultado, el éxito.

Si no se consigue, es fácil etiquetar este “no éxito” como un fracaso, lo cual seguramente va a tener una interpretación hacia uno mismo en términos de sentirse o no eficaz, lo que se vincula directamente a la percepción o no de autoestima.

el secreto del alto rendimiento en jóvenes deportistas

ENTORNO FAMILIAR EN EL ALTO RENDIMIENTO Y SU IMPACTO EN JÓVENES DEPORTISTAS

Esta percepción o no de AUTOESTIMA, va a depender de los mensajes que los deportistas reciban e interioricen, los cuales dependen de su entorno directo.

Hablamos fundamentalmente de sus padres, entrenadores, y otras figuras significativas para ellos, como puedan ser compañeros de equipo, hermanos, amigos, directivos de los clubes…

Es crítico que el entorno familiar sepa acompañar, brindar apoyo emocional y ayudar al deportista en los momentos difíciles (fracasos, lesiones, etc.)

Pero no se queda atrás la importancia que tiene que dicho entorno, sea capaz de ayudar a regularse también en momentos de éxito.

Muchos deportistas exitosos afirman que han alcanzado el éxito, en parte porque su entorno familiar les ha ayudado a “mantener los pies en la tierra”, a ser humildes y que el éxito no se le suba a la cabeza. 

Es importante asimismo, que el entorno sea motivador para los jóvenes deportistas y que sirva de apoyo, pero evitando caer en la trampa de volcar demasiadas expectativas sobre ellos.

Esto, a veces, es una línea muy fina que si se traspasa se traduce en un exceso de presión y en último término puede causar estrés y ansiedad competitiva.

Recordemos que los jóvenes deportistas son lo primero.

INFLUENCIA DE LOS ENTRENADORES EN EL DEPORTE DE INICIACIÓN

La familia es un gran apoyo para el deportista, también un gran foco de presión si no se lleva correctamente. Pero los entrenador@s, juegan un papel decisivo con estos chic@s.

Como comentaba anteriormente, gran parte de estos mensajes motivadores y de humildad, van a provenir de los entrenadores, que los dirigen a los jóvenes deportistas.

Como figuras de referencia y autoridad, que suelen ser para los deportistas. suelen tener una gran capacidad de influencia. Por ejemplo en los hábitos alimenticios de los jóvenes deportistas..

Dicha influencia será positiva si en edades tempranas se fomenta un entorno de aprendizaje progresivo, dándole importancia al esfuerzo y la mejora de habilidades, por encima de los resultados obtenidos, tanto a nivel individual o colectivo.

Dicho de otro modo, el deporte de formación sirve para formar, no sólo en habilidades técnicas o tácticas, sino también valores, en actitudes que vayan dirigidas al disfrute del deporte y a la satisfacción por ser capaz de mejorar, cada uno según su talento y evolución.  

Los jóvenes deportistas deben aprovechar el deporte como vehículo de formación. Los adultos debemos ayudarles y enseñarles.

El error, por desgracia clásico en estas etapas, es confundir esta orientación hacia el desempeño, la ejecución y el aprendizaje con la orientación hacia el resultado.

Ganar o perder.

Como decía Luis Aragones: «Ganar y ganar y ganar y volver a ganar…» Esto vale para profesionales, no en deporte de formación. Estamos Profesionalizando la Infancia, y no solo en el deporte.

La visión debe ser la de “hacer las cosas bien” en la pista, competir conforme se entrena, esforzarse, y si haciéndolo se obtienen buenos resultados a nivel competitivo, estupendo, y si no, obviamente hay que valorar el esfuerzo e intentar vincular la satisfacción a este aspecto.

Esta orientación es perfectamente válida para aplicarla también en el alto rendimiento: no se trata de ganar o perder, se trata de cómo se gana o se pierde.

Es fundamental transmitir al deportista, incluso más en entornos de alto rendimiento, que su valoración de sí mismo no puede depender de sus éxitos o fracasos (quizá la de los demás si va a depender de ello), sino que debería depender de su grado de esfuerzo y compromiso con lo que hace.

Esto no sólo le va ayudar a lidiar con la frustración, sino que favorece una visión más objetiva de sí mismo y le dirige a lo que depende de él, a lo que puede o no mejorar como deportista o en la competición.

El margen de mejora de los jóvenes deportistas puede ser muy amplio.

jóvenes deportistas y alto rendimiento

ROL DE LAS INSTITUCIONES DEPORTIVAS

En un nivel superior, más allá de los padres y entrenadores, se debe contemplar que otra parte importante del entorno del deportista son las propias instituciones donde desarrolla su actividad (clubes, federaciones, etc.).

Este nivel macro es importante porque condiciona el acceso a los recursos de los que puede disponer el deportista, desde instalaciones hasta personales (equipo técnico, fisioterapeutas, psicólogos, etc.). Los jóvenes deportistas deben ser lo primero.

Además estas Instituciones, también suelen transmitir una cultura, una serie de creencias, ideas o valores sobre lo que es el deporte y cómo debe comportarse el deportista para ser aceptado, exitoso, o ambos.

Es importante que esta cultura se centre en promover comportamientos y actitudes saludables y positivas dentro del deporte, por ejemplo entendiendo la diversidad, informando sobre hábitos perjudiciales o beneficiosos, sancionando actitudes indeseables…

Esto desde luego va a ser más coherente si el club cuenta con una estructura clara de valores que quieran implementar.

ESTRATEGIAS PARA OPTIMIZAR EL ENTORNO DEPORTIVO

Existen algunas estrategias generales que se pueden aplicar desde el entorno de los deportistas para optimizar su adaptación a los contextos de alto rendimiento, como pueden ser:

  1. Fomentar el equilibrio entre la vida deportiva y la personal: Es importante que el deportista entienda que el deporte no es la única área relevante de su vida; debe ser compatible con los estudios (carrera dual) y también debe dejar tiempo disponible para el ocio. El entorno del deportista puede ayudarle a diferenciar cuando debe priorizar uno u otro aspecto de su vida.
  2. Desarrollo de habilidades y valores: El deportista necesita desarrollar diferentes habilidades para ser exitoso, no sólo las físicas, técnicas o tácticas. Incidir y educar en habilidades de gestión del tiempo, o en valores como el trabajo en equipo o la resiliencia les ayudará a tener un desempeño más duradero y más satisfactorio.
  3. Buscar coherencia entre los diferentes agentes: orientar de forma adecuada requiere  que tanto padres, como entrenadores, como la propia cultura de los clubes estén alineados, de manera que los deportistas no reciban mensajes contradictorios.

El enfoque debe ser siempre ayudar, acompañar a los deportistas en su crecimiento y desarrollo dotándoles a la vez de herramientas que les permitan regularse y superar las adversidades, pero poniendo siempre su salud y bienestar por delante de los resultados deportivos.